viernes, 23 de septiembre de 2011

Las Mujeres - Marzo 2011


LAS MUJERES

Aunque las mujeres realizan dos tercios del trabajo en el mundo, son dueñas de menos del 1% de los bienes del mundo. Se les paga menos que a los hombres por el mismo trabajo si es que se les paga algo, y se mantienen vulnerables porque no tienen independencia económica, y están siempre amenazadas por la explotación, la violencia y el abuso. Es un hecho que darle educación y trabajo a las mujeres, la habilidad de controlar sus ingresos, la posibilidad de heredar y poseer propiedad, benefician a la sociedad. Si una mujer está empoderada, sus hijos y su familia van a estar mejor. Si las familias prosperan, el pueblo prospera, y eventualmente todo el país. Discurso memorable de Isabel Allende acerca de la situación de las mujeres en el mundo. Imperdible!

Transcripción:
Muchísimas gracias. ¡Qué miedo estar aquí entre los más inteligentes de los inteligentes!
Estoy aquí para contarles algunas historias de pasión.
Hay un refrán judío que me encanta. ¿Qué es más cierto que la verdad? Respuesta: La historia. Yo soy una contadora de historias.
Quiero contar algo que es más cierto que la verdad sobre nuestra humanidad compartida. Todas las historias me interesan, y algunas me obsesionan hasta que termino escribiéndolas.
Ciertas temáticas se repiten: justicia, lealtad, violencia, muerte, asuntos políticos y sociales, libertad. Soy consciente del misterio que nos rodea, así que escribo sobre coincidencias, premoniciones, emociones, sueños, el poder de la naturaleza, la magia.
En los últimos 20 años he publicado algunos libros, pero viví en el anonimato hasta febrero del 2006, cuando llevé la bandera olímpica en las Olimpiadas de Invierno en Italia. Eso me transformó en una celebridad, ahora la gente me reconoce en Macy's y mis nietos piensan que soy chévere. Permítanme contarles sobre mis 4 minutos de fama.
Uno de los organizadores de la ceremonia olímpica, de la ceremonia inaugural, me llamó para decirme que yo había sido seleccionada para llevar la bandera. Le respondí que seguro se había equivocado de persona porque soy todo lo contrario a una atleta. De hecho ni siquiera estaba segura de poder darle la vuelta al estadio sin un andador.  Me dijeron que esto no era un asunto cómico. Esta sería la primera vez que la bandera olímpica sería llevada solamente por mujeres. 5 mujeres representando 5 continentes, y 3 ganadoras de medallas de oro olímpicas. Mi primera pregunta fue, naturalmente, ¿qué ropa iba a usar?  Un uniforme, me dijo ella, y me preguntó por mis medidas. ¡Mis medidas! Me visualicé en una parka inflada viéndome como el hombre Michelin. 
En la mitad de febrero, me encontré en Turín, donde las multitudes entusiastas vitoreaban cuando cualquiera de los 80 equipos olímpicos pasaba por la calle. Estos atletas habían sacrificado todo para competir en las Olimpiadas. Todos merecían ganar, pero está el elemento suerte. Un cristal de nieve, una pulgada de hielo, la fuerza del viento, pueden determinar el resultado de una carrera o de un partido. Pero lo que más importa, más que el entrenamiento o la suerte, es el corazón. Sólo un corazón sin miedo y resuelto obtendrá la medalla de oro. Todo tiene que ver con la pasión.
Las calles de Turín estaban cubiertas de carteles rojos anunciando el lema de las Olimpiadas. "La pasión vive aquí". ¿No es siempre así? El corazón nos guía y determina nuestro destino.
Esto es lo que necesito para los personajes de mis libros: un corazón apasionado. Necesito inconformistas, disidentes, aventureros, forasteros y rebeldes, que hacen preguntas, tuercen las reglas y toman riesgos. Gente como todos los que están en este auditorio. La gente simpática y con sentido común no son personajes interesantes.  Sólo sirven de buenos ex esposos. 
En la sala verde del estadio conocí a las otras mujeres que llevarían la bandera: tres atletas, y las actrices Susan Sarandon y Sofia Loren. También dos mujeres de corazones apasionados. Wangari Maathai, la ganadora del Premio Nobel de Kenia que ha plantado 30 millones de árboles, y al hacerlo ha cambiado la tierra y el clima de algunos lugares de Africa, y por supuesto las condiciones económicas de muchos pueblos, Y Somaly Mam, una activista camboyana que lucha apasionadamente contra la prostitución infantil, Cuando ella tenía 14 años, su abuelo la vendió a un burdel. Ella nos contó de niñas violadas por hombres que creen que tener sexo con una virgen muy joven los va a curar del SIDA. Y de burdeles donde las niñas son forzadas a recibir de cinco, a 15 clientes por día, y si se rebelan, las torturan con electricidad.
En la sala verde recibí mi uniforme. No era el tipo de atuendo que normalmente uso, pero era muy distinto que el traje del Hombre Michelin que yo anticipaba. Realmente no estaba mal. Yo me veía como un refrigerador. Al igual que casi todas las personas que llevaban la bandera, excepto Sofia Loren, el símbolo universal de belleza y pasión.
Sofia tiene más de 70 y se ve fabulosa. Ella es sexy, flaca, alta, con un bronceado profundo. ¿Cómo se puede tener ese bronceado y no tener arrugas? Yo no se. Cuando le preguntaron en una entrevista "¿Cómo hace para verse tan bien?" Ella respondió: "Postura. Mi espalda siempre está recta, y no hago los ruidos de los viejos".  Así que aquí tienen consejos gratuitos de una de las mujeres más bellas del mundo. No gruñir, no toser, no resollar, no hablar solos, nada de pedos.  Bueno, ella no dijo esto exactamente. 
En algún momento cerca de la medianoche, nos convocaron a un ala del estadio, y los parlantes anunciaron la bandera olímpica, y comenzó la música, a propósito, es la misma música que ponen aquí, la Marcha de Aida. Sofia Loren estaba justo en frente mío, ella es 30 cm. más alta que yo, sin contar el pelo escarmenado. Ella caminó elegantemente, como una jirafa en la sabana africana, sosteniendo la bandera sobre su hombro. Yo trotaba detrás, en puntillas, sosteniendo la bandera con mi brazo extendido. de manera tal que mi cabeza estaba debajo de la maldita bandera. Por supuesto, todas las cámaras apuntaban hacia Sofia. Cosa afortunada para mi porque en la mayoría de las fotos de prensa aparezco también yo, aunque casi siempre entre las piernas de Sofia. Lugar donde a la mayoría de los hombres les gustaría estar.  
Los mejores 4 minutos de toda mi vida fueron aquellos en el Estadio Olímpico. Mi esposo se ofende cuando digo esto, aunque yo le he explicado que lo que hacemos en privado en general toma menos de 4 minutos, así que no debería tomárselo personalmente.
Tengo todos los recortes de prensa de esos magníficos 4 minutos, porque no quiero olvidarlos cuando la vejez destruya mis neuronas. Quiero llevar en mi corazón para siempre la palabra clave de las Olimpiadas: pasión.
Aquí les tengo una historia de pasión.
El año es 1998, el lugar un campo de prisioneros para refugiados Tutsi en el Congo. A propósito, 80% de todos los refugiados y desplazados en el mundo son mujeres y niñas. Podemos llamar este lugar en el Congo un campo de muerte, porque a los que no matan, mueren de hambre y enfermedad. Las protagonistas de esta historia son una mujer joven, Rose Mapendo, y sus hijos. Ella está embarazada y es una viuda. Los soldados la han forzado a ver cómo torturan y matan a su esposo. De alguna manera logra mantener vivos a sus 7 hijos, y unos meses después da a luz a mellizos prematuros. Dos pequeños niños. Corta el cordón umbilical con un palo, y lo amarra con su propio pelo. Les da los nombres de los comandantes del campamento para agradarlos, y los alimenta con te negro porque su leche no puede sustentarlos. Cuando los soldados irrumpen en su celda para violar a su hija mayor, ella la agarra y rehusa soltarla, aún cuando le apuntan un arma a su cabeza. De alguna manera la familia sobrevive por 16 meses, y luego, con una suerte extraordinaria, y gracias al corazón apasionado de un joven norteamericano, Sasha Chanoff, que logra subirla a un avión de rescate de EEUU, Rose Mapendo y sus 9 hijos llegan a Phoenix, en Arizona, donde hoy viven y prosperan. Mapendo quiere decir "gran amor" en Swahili.
Las protagonistas de mis libros son mujeres fuertes y apasionadas como Rose Mapendo. Yo no las invento. No es necesario. Miro a mi alrededor y las veo en todas partes. He trabajado con mujeres y para mujeres toda mi vida. Las conozco bien.
Yo nací en tiempos antiguos, en el fin del mundo, dentro de una familia patriarcal, católica y conservadora. No es ninguna sorpresa que ya a los 5 años fuera una feminista furiosa aunque el término no había llegado todavía a Chile, así que nadie sabía cuál era mi problema.  Pronto descubriría que había que pagar un precio alto por mi libertad y por cuestionar al patriarcado. Pero estaba feliz de pagar el precio porque por cada golpe que recibí, yo pude dar dos de vuelta.
Una vez, cuando mi hija Paula tenía más de 20 años, me dijo que el feminismo era anticuado y que yo debería dejarlo. Tuvimos una pelea memorable.
¿El feminismo es anticuado?
Si, para las mujeres privilegiadas como mi hija y todas nosotras presentes hoy, pero no lo es para la mayoría de nuestras hermanas en el resto del mundo que todavía son obligadas a casarse prematuramente, a prostituirse, o a trabajos forzados, ellas tienen hijos que no quieren o que no pueden alimentar. No tienen control sobre sus cuerpos o sus vidas. No tienen ni educación ni libertad. Ellas son violadas, golpeadas y, a veces, asesinadas con impunidad.
Para la mayoría de las mujeres jóvenes occidentales de hoy ser llamada feminista es un insulto. El feminismo nunca ha sido sexy, pero les puedo asegurar que nunca me ha impedido coquetear, y rara vez he sufrido una falta de hombres. 
El feminismo no está muerto, de ninguna manera. Ha evolucionado. Si lo que no les gusta es el término, por la Diosa, ¡cámbienlo! Llámenlo Afrodita o Venus o lo que quieran, el nombre no importa, mientras sigamos entendiendo de qué se trata, y que lo apoyemos.
Tengo otra historia de pasión, y esta es triste. El lugar es una pequeña clínica para mujeres en un pueblo en Bangladesh El año es 2005. Jenny es una joven asistente dental estadounidense que está de voluntaria en la clínica durante sus tres semanas de vacaciones. Ella está preparada para limpiar dientes, pero cuando llega allí, se entera de que no hay doctores, no hay dentistas, y la clínica es sólo una choza llena de moscas. Afuera hay una fila de mujeres que han esperado varias horas para ser tratadas. La primera paciente tiene un dolor espantoso porque tiene varias muelas podridas. Jenny se da cuenta que la única solución es extraer los dientes malos. Ella no tiene licencia para eso, nunca lo ha hecho. Ella arriesga mucho y está aterrorizada. Ni siquiera cuenta con los instrumentos adecuados, pero afortunadamente ella ha traído algo de anestesia. Jenny tiene un corazón valiente y apasionado. Murmura una plegaria y sigue adelante con la operación. Al final, la paciente aliviada le besa las manos. Ese día la asistente dental extrae muchos más dientes.
A la mañana siguiente, cuando llega a la supuesta clínica, su primera paciente está esperando con el esposo. La cara de la mujer parece un melón. Está tan hinchada que no se le ven los ojos. El esposo, furioso, amenaza con matar a la estadounidense. Jenny está horrorizada con lo que hizo, pero entonces el intérprete le explica que la condición de la paciente no tiene nada que ver con la operación. El día anterior, el esposo la golpeó porque ella no estaba en casa a tiempo para prepararle su comida.
Millones de mujeres viven así hoy en día. Son las más pobres de los pobres.
Aunque las mujeres realizan dos tercios del trabajo en el mundo, son dueñas de menos del 1% de los bienes del mundo. Se les paga menos que a los hombres por el mismo trabajo si es que se les paga algo, y se mantienen vulnerables porque no tienen independencia económica, y están siempre amenazadas por la explotación, la violencia y el abuso.
Es un hecho que darle educación y trabajo a las mujeres, la habilidad de controlar sus ingresos, la posibilidad de heredar y poseer propiedad, benefician a la sociedad. Si una mujer está empoderada, sus hijos y su familia van a estar mejor. Si las familias prosperan, el pueblo prospera, y eventualmente todo el país.
Wangari Maathai va a un pueblo en Kenia. Ella habla con las mujeres, y les explica que la tierra está árida porque han cortado y vendido los árboles. Ella logra que las mujeres planten y que rieguen árboles nuevos. gota a gota. En un lapso de 5 o 6 años tienen un bosque, la tierra se enriquece y el pueblo se salva.
Las sociedades más pobres y retrógradas siempre son las que oprimen a sus mujeres. Pero esta verdad obvia es ignorada por los gobiernos, y también por la filantropía. Por cada dólar que se le da a un proyecto para mujeres, se le dan 20 dólares a proyectos para hombres.
Las mujeres son el 51 % de la humanidad. Darles poder va a cambiarlo todo, más que la tecnología, el diseño y el entretenimiento. Yo puedo prometerles que las mujeres trabajando juntas, vinculadas entre sí, informadas y educadas, pueden traer paz y prosperidad a este planeta sin esperanzas.
En cualquier guerra hoy, la mayoría de las bajas son civiles, la mayoría mujeres y niños. Ellos son daño colateral. Los hombres manejan el mundo y miren el caos que tenemos.
¿Qué clase de mundo queremos? Esta es una pregunta fundamental que la mayoría nos estamos preguntando. ¿Tiene sentido participar en la estructura mundial actual?
Queremos un mundo donde se preserve la vida, y donde la calidad de vida se enriquezca para todos, no sólo para los privilegiados.
En enero vi una exhibición de pinturas de Fernando Botero en la biblioteca de la Universidad Berkeley de California. Ningún museo o galería en los Estados Unidos, excepto por la galería que representa a Botero en Nueva York, se ha atrevido a mostrar estas pinturas porque el tema es la prisión de Abu Ghraib. Son pinturas enormes sobre tortura y abuso de poder, en el estilo voluminoso de Botero. No he podido quitarme esas imágenes de la cabeza o de mi corazón.
Lo que más temo es el poder con impunidad. Le temo al abuso de poder y al poder de abusar. En nuestra especie, los machos alfa definen la realidad, y fuerzan al resto de la manada a aceptar esa realidad y a seguir las reglas. Las reglas cambian todo el tiempo, pero siempre los benefician, y en este caso, el efecto del chorreo, que no funciona en la economía, funciona perfectamente. El abuso chorrea desde la parte más alta de la escalera hacia abajo. Las mujeres y los niños, especialmente los pobres, están abajo.
Incluso el más indigente de los hombres tiene a alguien para abusar, una mujer o un niño.
Estoy harta del poder que unos pocos ejercen sobre la mayoría, a través del género, los ingresos, la raza, y la clase.
Creo que llegó el momento de hacer cambios fundamentales en nuestra civilización.
Pero para que el cambio sea real, necesitamos energía femenina en la administración del mundo. Necesitamos un número crítico de mujeres en posiciones de poder, y necesitamos cultivar la energía femenina de los hombres.
Estoy hablando de hombres con mentes jóvenes, por supuesto. No hay esperanza con los hombres viejos, tenemos que esperar que se mueran. 
Si, me encantaría tener las largas piernas de Sofia Loren y sus legendarios pechos. Pero si me dan a escoger, preferiría tener el corazón guerrero de Wangari Maathai, Somaly Mam, Jenny y Rose Mapend o.
Quiero que este mundo sea bueno. No mejor, sino que bueno. ¿Por qué no?
Se puede. Miren en esta sala, todo este conocimiento, energía, talento y tecnología.
Pongámonos de pie, arremanguémonos y pongámonos a trabajar, apasionadamente, para crear un mundo, casi, perfecto. Gracias.
Isabel Allende
Tomado de: http://www.emprendedoras.com/articulo_1925_historias-de-pasion-por-isabel-allende

Isabel Allende: (Lima, Perú, 2 de agosto de 1942). Es una escritora superventas chilena y premio nacional de literatura 2010.
Ha vendido más de 51 millones de ejemplares y su trabajo ha sido traducido a más de 27 idiomas. Ha sido considerada como la escritora de lengua española más leída del mundo.

La nueva - Febrero 2011


LA NUEVA
El primer día en un colegio nuevo resulta muy raro.  Bueno, en realidad sería más apropiado decir en un colegio viejo.  El edificio aparecía deslucido y lleno de grietas.  Debía llevar siglos ahí.  Pero yo acababa de llegar.  Era la nueva; la que no conocía a ninguno de los que estaban en el patio.
-¿Cómo te llamas? –me preguntó con una gran sonrisa una chica situada delante de mí.
--Deli. ¿Y tú?
--Laura.  ¿De dónde vienes? ¿Cómo es que llegas a mitad de curso?
Cuando te incorporas después de los demás, tienes que explicarlo todo.  Que cometí bastantes tonterías en mi antiguo colegio, aunque sacara muy buenas notas.  Que mis padres, Adelina y Víctor, hablaron con mi profesor y con el director.  Que juntos decidieron que un pequeño cambio de aires me sentaría bien.  ¡Y aquí estoy!
--¿Qué por qué me he mudado de colegio? –respondí--  Porque me he enterado de que aquí las chicas de cuarto son muy simpáticas.
La gran sonrisa de Laura se hizo todavía más radiante.  Me lo figuraba.  A la gente le encanta que le digan que es estupenda, simpática y maravillosa.
--Eres una chica muy maja –manifestó--.  ¿De qué es tú pañuelo?
--Es el de Iván, el cantante del grupo Los Amigos del Callejón.
--¿Conoces al cantante de Los Amigos del Callejón?
--La verdad es que no, pero en el centro comercial, muy cerca de mi casa, hay una tienda que vende los mismos pañuelos que lleva él.  Mi madre me ha comprado éste por el cambio de cole; sabe que Los Amigos del Callejón es mi grupo de música favorito.
Laura estaba muy impresionada con mi pañuelo.  Los Amigos del Callejón es el grupo más famoso del momento.  Su disco se titula Porque re quiero.  Ésta canción suena continuamente en la radio.
Sin reflexionar demasiado, me quité el pañuelo, se lo coloqué alrededor del cuello a mi nueva amiga y le dije:
--Toma, te lo doy.
Laura creía que estaba soñando.  ¡Le habían regalado el pañuelo de Iván, el cantante de Los Amigos del Callejón, en pleno patio del colegio!  Me agarró de una mano y me llevó un poco más allá.
--Voy a presentarte a mis amigos.
Ofrecerle mi pañuelo había sido una idea genial.  Al cabo de diez minutos había conocido a Clara y a Belén, sus mejores amigas, así como a Miguel, el chico más popular del colegio.
--¡ Los Amigos del Callejón es mi grupo favorito! –exclamó Clara--.  ¡Estoy enamorada de Iván!  Le he pedido a mi madre que me compre el pañuelo que lleva siempre…pero no ha querido.
--¿Sabías que vendían los pañuelos del grupo? –preguntó Laura.
--¡Sí, sí!  --le respondió Clara--.  Pero a mi madre no le interesan esas cosas.  Pasa de las modas.
Escuchaba a mis amigas hablar sobre  Los Amigos del Callejón y de su disco, que todas anhelaban.  Si el truco del pañuelo había funcionado con Laura, indudablemente resultaría también con Clara.
--Me acabo de acordar ahora mismo!
Tengo otro pañuelo igual a éste.  Estaba de oferta cuando mi madre me lo compró.
Por trescientas pesetas te daban dos.  En realidad, no me lo pongo mucho.  Si lo quieres, es tuyo.
A Clara y a Belén los ojos se le salín de las órbitas.  Ahora las tres chicas me rodeaban,  y a Miguel, el chico más popular del colegio, no parecía gustarle mucho.
--¡Vaya con las chicas!  Los Amigos del Callejón son músicos…  ¡y lo único que os interesa es el pañuelo de Iván, el cantante!
--¿Tú tienes su disco?  --preguntó Belén.
Miguel farfulló una respuesta incomprensible.  Evidentemente conocía la música de Los Amigos, pero de ahí a que se comprara el disco…
--Mañana traeré el otro pañuelo.  La verdad es que no lo necesito.  No me importa.
Clara y Belén no se separaban de mí ni un momento:
--Me lo darás a mí, ¿verdad?
--¡No, no, a mí!  ¡Me lo has prometido a mí, Deli!
Notaba que Miguel estaba cada vez más irritado por aquella maniobra.  ¡El chico más popular del colegio pasaba prácticamente desapercibido en el patio!  Me alejé de Laura, de Clara y de Belén, lo cogí del brazo y me lo llevé un poco aparte:
--Si quieres, puedo prestarte mi disco de Los Amigos del Callejón.  Lo he escuchado mucho últimamente.  Y, de todas formas, van a sacar pronto uno nuevo.
--¿Lo dices en serio? –me espetó.
--¡Por supuesto que sí!  Mañana traigo el pañuelo y el disco.  Así todo el mundo estará contento.
¡No podía dar crédito a sus oídos!  Sin perder un momento, se acercó a Laura y le confesó:
--¡Tu amiga es guay! ¿Cómo has dicho que se llama?
--¡Deli! –anuncié yo bien alto--.  Me llamo Deli.
De repente sonó el timbre.  En una situación normal nos hubiéramos puesto en fila para entrar en clase.  Pero Clara y Belén continuaban rodeándome:
--¿Me vas a dar el pañuelo? –suplicaban las dos--.  ¡Lo has prometido!...
Los demás alumnos, situados delante de la puerta, no nos quitaban ojo.  Miguel estaba a mi lado.  Yo tenía la impresión de que formaba parte de la pandilla desde siempre, hasta que e oyó una voz en mitad de la fila:
--¿Quién es ésa de allí?
El propio Miguel se ocupó de responderle:
--¿Ella? Es amiga nuestra.  Se llama Deli.

Tomado de: La más popular del mundo.
Autor: Jacques Savoir
EDELVIVES

Jacques Savoir: Nacido 03 de febrero 1951 en Edmundston , en New Brunswick (Canadá), graduándose en 1972 una licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad de Moncton , luego pasó tres años en Aix-en-Provence, el Padre , donde obtuvo una Maestría en la literatura moderna. Il publie son premier recueil de poésie, L'Anti-livre (1972). Publicó su primera colección de poesía, La Lucha contra el libro (1972). En 1976 , il fonde avec Claude Fournier,Isabelle Roy et Jean-Gabriel Comeau le groupe Beausoleil-Broussard ,dont la musique est inspirée du folklore traditionnel acadien. En 1976 fundó con Claude Fournier, Roy Isabelle y Jean-Gabriel Comeau grupo Beausoleil Broussard, cuya música está inspirada en el folclore tradicional de Acadia. Ce groupe remporte en 1978 le Prix de la Jeune chanson française à Paris pour sa contribution musicale. Este grupo ganó en 1978 el Premio a la chanson francesa jóvenes en París por su contribución musical. En 1981 , Jacques Savoie délaisse la scène et revient à l'écriture. En 1981 , Jacques Saboya abandona el escenario y volvió a escribir.03 de febrero un mil novecientos cincuenta y un -), escritor y guionista de origen de Acadia (Canadá).

En la biblioteca - Enero 2011

EN LA BIBLIOTECA

En un rincón de la biblioteca el grupo de niñas se acomoda entre risas y juegos.  Hay un revoloteo de delantales azules y un clima de alegría.  La luz del verano atraviesa los vidrios de la ventana y deja, sobre los estantes, un resplandor que hace más vivos los colores de los libros.
Algunas de las niñas han preferido sentarse en el suelo, mientras otras aprueban gozosas la idea de acostarse, unas boca abajo, con los codos apoyados y la cara entre las manos, y otras boca arriba, con los brazos cruzados contra la nuca a manera de almohada para reclinar la cabeza.  Todas estamos de acuerdo en que, como leer es un placer, resulta conveniente adoptar, para disfrutarlo, la posición que más nos agrade.  Parece que al fondo alienta en el grupo otro placer inconfesado: contravenir de algún modo una de esas leyes dictadas desde la infancia y que figuran como inmutables en el catálogo de lo “correcto”: sentarse siempre sobre la silla o sobre el taburete, y con las piernas muy juntas si se es una niña.

Ya todas cómodas, empieza la lectura de un libro que ellas mismas han escogido, no sin antes discutir un poco porque algunas prefieren que se les lea otro que consideran mejor.
Las diferencias se zanjan por medio de aplausos y Rosita se va de casa es el ganador indiscutible.  Pero tenemos para leer otros más, lo cual tranquiliza a todo el grupo.  La voz se escucha en el silencio de la biblioteca y la historia se adueña del lugar, se la siente penetrar esos rostros ávidos, conmover las miradas, suscitar una entrega mutua que va de la voz a las oyentes y de ellas al libro.  La lectura ha creado en aquel rincón una atmósfera indescifrable.
Cuando termina la historia de Rosita hay unos segundos de silencio, los necesarios para regresar de aquel mundo, de aquella ensoñación.  Después de algunos suspiros, brotan las palabras atropelladas, mezcladas, elocuentes, una necesidad de hablar no sólo de Rosita, sino de otros libros cuyo recuerdo éste ha suscitado.  Algunas cuentan historias parecidas, alguien confiesa que también escribe cuentos y poesías que promete mostrarnos.
Vuelve la lectura y desata de nuevo la magia que habrá de envolvernos durante un rato más.  Las niñas escuchan por primera vez el nombre de Federico García Lorca y se enteran de que hace muchos años escribió para ellas estos poemas.  El de “el lagarto y la lagarta con delantalitos blancos, que han perdido sin querer su anillo de desposados”, las conmueve.  Una de ellas pregunta si podríamos cantar ese poema.  Ha sido penetrada, al escucharlo, por la música de sus palabras.  Sí. 
Sería maravilloso si alguna quisiera cantarlo.
Todas señalan a la hermosa niña rubia y tímida.  Ella se ruboriza mientras sus compañeras gritan que toca el piano, que canta muy bonito, que sí, que por favor.  Toma el libro y la historia de los lagartos se convierte en canción, en la maravillosa voz infantil.
Después de la lectura, todas quieren ver y tocar aquellos libros de cuyas páginas han brotado tan hermosas historias.  Hay en ese gesto de fruición, una curiosidad que proviene de las letras, pero también, en gran medida, de la figura de Rosita, mirando, desde el puente diminuto, la casa que ha abandonado entre lágrimas; o la de aquel niño que descubre en el cielo, al ver una estrella fugaz, la presencia querida de su abuela muerta; o la de ese desdichado Rin-rín renacuajo, engullido dramáticamente por un pato tragón.
Al despedirnos, una niña cuenta, casi en secreto, que en su casa hay un balcón y sobre el balcón las ramas de un árbol y entre las ramas del árbol los rayos del sol por la mañana, y que ella va a escribir una poesía sobre todo eso.
Un día sabrá que la poesía ya estaba allí, en esas palabras y en ese rincón de la biblioteca.


Tomado de: La escuela y la vida
Autora: Aura López
 FUNDACIÓN CONFIAR

Aura López: Nació en Yarumal Antioquia en 1933. “La escuela y la vida” contiene artículos suyos escritos quincenalmente para los periódicos El Mundo (1979-1987) y El Colombiano (1991-2004), de Medellín, que son a su vez, tomados del libro “Historias”, editado por el Museo de Antioquia, en 2004.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Testamento Espiritual P. José María Vélaz S, J

TESTAMENTO ESPIRITUAL DEL P.  JOSÉ MARÍA VÉLAZ, S. J.


“estoy pensando en vosotros,
en los que vendrán.

Estoy levantando Escuelas y Talleres
para una nueva juventud.
Trazando caminos
para pasos que no serán los míos.
Acumulando libros de Arte,
llenos de esperanza,
porque la belleza
es la más grande mina de esperanza.
Alistando Maestros que os miren como hijos
pues seréis sus herederos.

Pensando en flores,
que alegren vuestras existencias
al perfumar vuestros corazones.
Ordenando árboles
Cuya piedad
Podría cubrir mi tumba.
Formando bosques
Que se abrazarán en la montaña
Transformándola en Santuario
de paz, de poder y de armonía.

Para vosotros los que vendréis,
para los que no conozco, pero amo,
para los que todavía no han nacido,
para la niña triste
que no conoció el cariño,
para el huérfano
cuya Universidad ha sido el desamparo,
para los que no tienen voz
que los que defienda,
para los que nunca han visto
una casa donde habita el Amor.

Del bosque salvaje
quiero hacer un parque
donde los caminos y senderos
exploren el secreto
de las grandes arboledas,
desentrañen la palabra
que sólo pronunciará rumores,
gritos y quejidos lejanos,
que sepa comprender el lenguaje
del viento agudo,
o de la brisa tranquila.

Que entienda las voces profundas
de la calma y el silencio.

Quiero inventar
varias cabañas y refugios
de talante amigo,
donde la elocuente y tibia soledad
reciba a los recién llegados,
como hermanos,
y les enseñe a penetrar
en el bosque de sí mismos.

Anhelo integrar en un solo valor
la selva, los talleres y los libros,
los maestros y los consejeros,
la fe, el paisaje y la oración,
los grandes proyectos del futuro,
el arte, la esperanza y el amor.

¿Hasta dónde podrán volar
El ingenio, la ilusión y los anhelos?
Quisiera encontrar un heredero
de las grandes esperanzas,
que tenga la barrera
de la muerte
más lejos que yo.
Para que se multipliquen los afanes,
Crezcan los horizontes,
y se alarguen los latidos del ensueño.
Para que del poder dormido
de esta tierra
brote un renuevo salvador.

La nieve de la altura fresca
mi enjambre ardido de proyectos,
rejuvenece la brisa
y su rumor
mi soledad.
En el arcano de este humilde papel,
en este momento pasajero,
dejo escondido el testamento
de mi impotente esfuerzo.

Quizá podré encontrar
sus albaceas.
Quizá esta chispa llegue a incendio.
Es una semilla no más,
que busca
la tierra, la tierra de la multiplicación
en el morir primero…”